CON TERNURA Y CARIÑO UN CORAZON PUEDE VOLVER A LATIR.

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El Candil

EL SECRETO DE LA VIDA, SE ESCONDE TRAS LA SONRISA DE UN NIÑO.

jueves, 6 de noviembre de 2014



La lluvia no limpiara mi culpa, pero prometo ser más

tolerante en mi próxima tormenta.
 
El Candil.

 

lunes, 27 de octubre de 2014


 
 
Hoy vi como un niño jugando en un charco bajo la lluvia,
era dueño de un inmenso mar.

El Candil.

lunes, 9 de mayo de 2011

Cosas que pasan "cuidado con los despistes"



El novio de una amiga que fue a Madrid, por motivos de trabajo, sabiendo que su novia necesitaba unas gafas, aprovechó que estaba allí y encontrando la ocasión de comprarle unas muy bonitas y baratas para hacerle un regalo, entró en una óptica donde había muchas ofertas. 

Después de ver unas cuantas, se decidió y le compró unas. La dependienta se las envolvió y pagó la cuenta pero, al marcharse, en lugar de coger la caja con las gafas, cogió otra muy parecida que había al lado y que contenía unas bragas que, seguramente, alguna clienta de las que había en la óptica se acababa de comprar y dejó ahí olvidadas.

Como buen despistado que es, no se dio cuenta de la equivocación, se fue directamente a correos y le envió la caja a su novia, junto con una carta. La novia recibió el paquete y se quedó extrañada al ver las bragas, así que leyó la carta que decía: 

"Querida Laura: 

Espero que te guste el regalo que te envío, sobre todo por la falta que te hacen, ya que llevas mucho tiempo con las otras que tenías y éstas son cosas que se deben cambiar de vez en cuando. 

Espero también haber acertado en el modelo. La dependienta me dijo que era la última moda y amablemente me enseñó las suyas, que eran iguales. Entonces yo, para ver si eran ligeras y cómodas, cogí y me las probé allí mismo. No sabes como se rió la dependienta, porque esos modelos femeninos en los hombres quedan muy graciosos y más a mí, que sabes que tengo unos rasgos que no son como los tuyos. 

Una chica que había allí me las pidió, se quitó las suyas y se las puso para que yo pudiera ver el efecto que hacían en ella. Las vi estupendas, a ella le caian muy bien, así que me decidí y las compré.

Póntelas y enséñalas a tus padres, a tus hermanos y en fin, a todo el mundo, a ver qué dicen. Al principio te sentirás muy rara, acostumbrada a ir con las viejas y más ahora que has estado un tiempo sin llevar ningunas. Póntelas para ir a la calle, que todo el mundo note que las tienes. 

Si te están muy pequeñas me lo dices, que si no te van a dejar señal cuando te las quites. Ten cuidado también de que no te estén grandes, no sea que vayas andando y se te caigan.

Llévalas con cuidado y, sobre todo, no vayas a dejártelas por ahí y las pierdas, que tienes la costumbre de quitártelas en cualquier sitio para que todos vean tus encantos. En fin, para que te voy a decir nada más, estoy deseando vértelas puestas, ya te echo de menos.

Creo que este es el mejor regalo que podía hacerte.
Un beso... Miguel.

Anonimo.

viernes, 14 de enero de 2011

Zanahorias, huevos y café


Una hija se quejaba a su padre acerca de su vida y cómo las cosas le resultaban tan difíciles. No sabía cómo hacer para seguir adelante y creía que se daría por vencida. Estaba cansada de luchar. Parecía que cuando solucionaba un problema, aparecía otro. Su padre, un chef de cocina, la llevó a su lugar de trabajo. Allí llenó tres ollas con agua y las colocó sobre fuego fuerte. Pronto el agua de las tres ollas estaba hirviendo.


En una colocó zanahorias, en otra colocó huevos y en la última colocó granos de café. Las dejó hervir sin decir palabra. La hija esperó impacientemente, preguntándose qué estaría haciendo su padre. A los veinte minutos el padre apagó el fuego. Sacó las zanahorias y las colocó en un bol. Sacó los huevos y los colocó en otro bol. Coló el café y lo puso en un tercer bol.


Mirando a su hija le dijo: – “Querida, ¿qué ves?” – “Zanahorias, huevos y café” fue su respuesta.


La hizo acercarse y le pidió que tocara las zanahorias. Ella lo hizo y notó que estaban blandas. Luego le pidió que tomara un huevo y lo rompiera. Luego de sacarle la cáscara, observó el huevo duro. Luego le pidió que probara el café. Ella sonrió mientras disfrutaba de su rico aroma.


Humildemente la hija preguntó: – “¿Qué significa esto, padre?” El le explicó que los tres elementos habían enfrentado la misma adversidad: agua hirviendo, pero habían reaccionado en forma diferente.



La zanahoria llegó al agua fuerte, dura. Pero después de pasar por el agua hirviendo se había vuelto débil, fácil de deshacer. El huevo había llegado al agua frágil. Su cáscara fina protegía su interior líquido. Pero después de estar en agua hirviendo, su interior se había endurecido. Los granos de café sin embargo eran únicos. Después de estar en agua hirviendo, habían cambiado al agua.

- “¿Cual eres tú?”, le preguntó a su hija.

- “Cuando la adversidad llama a tu puerta, ¿cómo respondes?. ¿Eres una zanahoria, un huevo o un grano de café?”.

                                                               

                                                                  yani el Wednesday

sábado, 8 de enero de 2011

Trata de verlo de mi modo




¿Por qué pasamos tanto tiempo esperando que sea el otro el que tenga que "ceder"? Acaso porque tendemos a ver la discusión como una compentencia en la que sólo uno puede "ganar". ¿Contra quien competimos? Quizá el adversario no sea más que nuestro propio temor al cambio... descubrir que estábamos equivocados total o parcialmente y que deberíamos adaptarnos a una nueva situación.

Intentar verlo de otro modo, ponerse en los ojos del otro... es poder entender mejor la realidad. Acordar más adecuadamente las observaciones intersubjetivas, ajustar la lente.

Discutir es construir. Escuchar serenamente el argumento del otro es una actitud inteligente. Porque el conflicto (entre lo que yo sostego y el otro cuestiona) es el motor del conocimiento dicen los constructivistas y creo que es una buena definición.


Por eso, evadir las discusiones es perderse lo más rico de la comunicación. Y es algo que solo depende de nosotros

Anonimo.

domingo, 19 de diciembre de 2010

POEMA DEL REGRESO



Vengo del fondo oscuro de una noche implacable
y contemplo los astros con un gesto de asombro.
Al llegar a tu puerta me confieso culpable
y una paloma blanca se me posa en el hombro.

Mi corazón humilde se detiene en tu puerta
con la mano extendida como un viejo mendigo;
y tu perro me ladra de alegría en la huerta,
porque, a pesar de todo, sigue siendo mi amigo.

Al fin creció el rosal aquel que no crecía
y ahora ofrece sus rosas tras la verja de hierro:
Yo también he cambiado mucho desde aquel día,
pues no tienen estrellas las noches del destierro.

Quizás tu alma está abierta tras la puerta cerrada;
pero al abrir tu puerta, como se abre a un mendigo,
mírame dulcemente, sin preguntarme nada,
y sabrás que no he vuelto...
¡porque estaba contigo!

José Ángel Buesa




viernes, 27 de agosto de 2010

vivir la vida




Nos conformamos en vez de arriesgarnos, sin pensar que cada día que pasa, no volverá.
Nada está escrito, nada es imposible, ni siquiera posible... todo depende de nuestra voluntad, de esas fuerzas que nos salen de adentro, decir de adentro es decir que puedo afrontar cada desafío.
Tenemos el poder cuando estamos convencidos, cuando estamos decididos, cuando de verdad queremos algo.
No hay obstáculo capaz de imponerse, si queremos podemos llegar más lejos, si queremos podemos llegar más alto, si queremos podemos hacer lo que sea... "sólo hay que proponérselo"...
La vida es algo hermoso, siempre y cuando la hagas a tu manera, sin dejar que nada ni nadie opine por ti, que se meta en tus asuntos queriendo arreglarlos.
Nunca dejes que nadie te arruine la vida.
La vida es una sola, vívela paso a paso y no dejes de hacer nada, probablemente te arrepientas y cuando te des cuenta será demasiado tarde.
Tampoco dejes de vivir los sueños y las ilusiones, sin ellos , la vida no tiene sentido.
Trata de ir siempre de frente, sin vueltas...
No confíes en toda la gente que te rodea, a veces piensas que es la mejor persona del mundo, y en realidad es un verdadero enemigo.
Anda siempre con la verdad, por más dolorosa que sea, de todas formas vale mucho más que una mentira.
Si algún día te sientes solo, y tienes ganas de llorar, hazlo, muchas veces ayuda a que te desahogues.
Ante cualquier problema; no huyas por miedo a enfrentarlo, y nunca olvides esto:

                                   LUCHA COMO SI FUERAS A VIVIR SIEMPRE
                                                                           Y
                                   VIVE COMO SI FUERAS A MORIR MAÑANA!

                                                                       Anonimo